viernes, 30 de diciembre de 2016

HUGO MUJICA

Anochece bajamar, algún graznido, restos que el mar abandona en la arena y esta soledad de ser solo a medias. Es la hora de la melancolía, la de la ausencia de lo que nunca estuvo y sentimos más propio: lo que todavía de nosotros no dimos a luz en la vida.

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