Tamara -Tami- Mikus :
Nació en San Miguel de Tucumán, 1993.
Es becaria doctoral CONICET desde el 2022. También se desempeña como docente en
el nivel medio. Se recibió de Licenciada en Letras por la Facultad de Filosofía
y Letras, UNT.
Participó del taller intensivo
"Cómo perder el miedo (y volver a encontrarlo)", coordinado por
Gustavo Yuste. Actualmente, forma parte de la edición anual 2024.
Tami Mikus |
El tiempo acomoda las cargas
1.
Alfabetización
I
El
tiempo es
en las
chupadas de naranja
que das
al borde
del cantero,
no la
escapada que di
a la
siesta, al súper
para ir
a comprar una docena de criollas
de otra
siesta, otra cosecha.
II
El
tiempo es en las chupadas de naranja
la
succión entre vos y el fruto
mientras
estás sentada a la orilla
de las
flores
cuidadas
por la
abuela, que emprende el juego
marea la
piel marea
la
arroja al techo.
Está
echada tu taba, la cáscara
se
vuelve letra fortuita
entre
las baldosas del suelo.
III
Como se
supone, me amontonas
en la
mesa de la cocina
junto a
la exprimidora, los vasos, las semillas.
Como se
supone, me tiendo
junto a
la revelación
tardía
de quien
ha sido
exprimida
en su tiempo.
IV
Una vez
más, la abuela
inaugura
la temporada de cosecha.
Termina
de marear
al
fruto, con el tramontina
llega
hasta el vientre doble ombligo
centro
de la piel centro
arroja
al techo la cáscara
para
volverse
letra
fortuita
entre
las baldosas del suelo.
La taba
está echada.
-Tu
chico empieza con J.
No sabía
que me pelarías hasta el nombre.
V
Otras
son las siestas
en las
que chupo naranja
al borde
del cantero.
Entre el
azar de letras,
cicatrizo
el
jugoso instante.
2.
Imágenes en bicicleta
Mi abuela
toda resuelta
en la suya
toda arremetedora
y una calle
que deja la condición
de tierra
para ser asfalto.
Mi bici, otra foto
otra imagen
toda sumida
en la rutina del
tráfico
empujando.
Mis rodillas
se mueven en
automático
mis tobillos
mis pies.
Empujo
por ser otra
si acaso
un bache
al cual descubrir
en el negativo
mientras busco
no perder
la ruta
la lucha
la historia
de lo ganado.
3.
Hace tiempo sabes
que las cosas caen de maduro,
pero sientes el peso.
4.
Una gallina es un límite
no este
alambrado con púas
donde
acorralamos
a la
turuleca aquella vez.
Mi amiga y
yo riéndonos
con las
rodillas adelantadas
a zancadas
con los
picos ahogados
de travesuras.
Traviesas
nuestras historias
que se
desparramaban cual granos
sordos en
lo discreto.
Puede ser
límite este cerro
donde está
puesto el alambrado
donde el
tiempo se volvió otro
en el
corral
en su
reflejo.
Travesura
se sintió
la vez de
la rueda de estudio,
ronda
tornó ronda
de mates
chismes bardos
mi
amiga
atrapada
acorralada
por
palabras púas
entre
picos de futuros avicultores,
y esta
turuleca
en el
límite
en el
alambre.
5.
Base
Creímos
que la solución era
alquilar
un monoambiente
buscarte
el novio, la cafetera, el kingside
conseguir
todo eso
y más.
Arrancamos
con el siguiente largo
mientras
la profe gritaba
por
encima del metro 40
que el
movimiento es despojo,
estirar
y
empujar con el brazo, así
como
jarra que vierte.
Empujar
hasta
llegar
girar en
tu eje
y
olvidarte
del
alquiler, del seguro, del descanso
ponerte
de nuevo en empuje
y
devolver
todas
aquellas cosas
que
creíste haber logrado.
6.
Hay un vaso de plástico con tu nombre
En el
cordón cuneta
vacío de
su uso temporal
lleno de
posibilidades en residuo
hay un
vaso plástico,
y un
nombre
acordonado
a fibra
firmado
sobre él.
Comienza
el alumbrado a parpadear
sensible
a tu reclamo
en esta
hora,
en el
lapso que duró descorrer las sillas
retener
la propina
arrojar
el instante a otro momento.
De a
poco, las cosas ganan brillo
como tu
ausencia.
Se
descorre el sentido al girar
esas
letras que se asoman
acordonadas
a fibra,
ese vaso
de plástico
con tu nombre descorrido en él.
7.
Hace
tiempo sabes
que las
cosas caen
por su
propio peso.
No ves
la fuerza,
sí a la forzada
a estar
lista
para su
descenso.
Hace
tiempo
que las
cosas caen de maduro,
pero
sientes el peso.
Otra
vez, otra lógica
que ordena
los frutos
hacia el
suelo
como las
naranjas.
Ellas se
desprenden
pasean
por la cuadra
maduran
contra
las
ruedas
los
autos
las
bicis…
Sopesan
una
posibilidad
de buscar
abrirse
hasta el centro.
8.
Descarga
Cuando un fresco cala tus huesos
y la humedad anuncia la hora,
arroja por la borda.
Cuando la siesta se trunca
el ventilador mueve lo estanco
y cosquillea el instinto,
evacúa.
Descalzos pies
bautizan baldosas
revelan
en la tormenta, un resguardo
en la vereda, a la abuela
con un barquito
y entre sus manos
una revelación.
Cuando la vertiente va cuesta abajo
y las canaletas rebalsan
cuando aún hay arrastre
y encallan las dudas
lanza a la bocacalle
expulsa
echa.
Tami Mikus
Alejandra Díaz