sábado, 27 de julio de 2024

LITERATURA ARGENTINA : TAMARA MIKUS - TUCUMÁN

 

  Tamara -Tami- Mikus :

 

                                                 Nació en San Miguel de Tucumán, 1993. Es becaria doctoral CONICET desde el 2022. También se desempeña como docente en el nivel medio. Se recibió de Licenciada en Letras por la Facultad de Filosofía y Letras, UNT.

Participó del taller intensivo "Cómo perder el miedo (y volver a encontrarlo)", coordinado por Gustavo Yuste. Actualmente, forma parte de la edición anual 2024.




Tami  Mikus





POEMAS  INÉDITOS  




El tiempo acomoda las cargas

 

 

 


 


 

 A Chichí

 

 

 

 

 

1.      Alfabetización

 

I

El tiempo es

en las chupadas de naranja

que das

al borde del cantero,

no la escapada que di

a la siesta, al súper

para ir a comprar una docena de criollas

de otra siesta, otra cosecha.

 

II

El tiempo es en las chupadas de naranja

la succión entre vos y el fruto

mientras estás sentada a la orilla

de las flores

cuidadas

por la abuela, que emprende el juego

marea la piel marea

la arroja al techo.

Está echada tu taba, la cáscara

se vuelve letra fortuita

entre las baldosas del suelo.

 

III

Como se supone, me amontonas

en la mesa de la cocina

junto a la exprimidora, los vasos, las semillas.

Como se supone, me tiendo

junto a la revelación

                                    tardía

de quien ha sido

exprimida en su tiempo.

 

 

 

 


IV

Una vez más, la abuela

inaugura la temporada de cosecha.

Termina de marear

al fruto, con el tramontina

llega hasta el vientre doble ombligo

centro de la piel centro

arroja al techo la cáscara

para volverse

letra fortuita

entre las baldosas del suelo.

 

La taba está echada.

-Tu chico empieza con J.

No sabía que me pelarías hasta el nombre.

 

V

Otras son las siestas

en las que chupo naranja

al borde del cantero.

Entre el azar de letras,

cicatrizo

el jugoso instante.

 

 

 


 

2.      Imágenes en bicicleta

 

Mi abuela

toda resuelta

en la suya

toda arremetedora

y una calle

que deja la condición de tierra

para ser asfalto.

 

Mi bici, otra foto

otra imagen

toda sumida

en la rutina del tráfico

empujando.
Mis rodillas

se mueven en automático

mis tobillos

mis pies.

 

Empujo

por ser otra

si acaso

un bache

al cual descubrir

en el negativo

mientras busco

no perder

la ruta

la lucha

la historia

de lo ganado.

 

 

 

3.       

Hace tiempo sabes

que las cosas caen de maduro,

pero sientes el peso.

 


 

 

 

4.      Una gallina es un límite

 

no este alambrado con púas

donde acorralamos

a la turuleca aquella vez.

Mi amiga y yo riéndonos

con las rodillas adelantadas

a zancadas

con los picos ahogados

de travesuras.

 

Traviesas nuestras historias

que se desparramaban cual granos

sordos en lo discreto.

Puede ser límite este cerro

donde está puesto el alambrado

donde el tiempo se volvió otro

en el corral

en su reflejo.

 

Travesura se sintió

la vez de la rueda de estudio,

ronda tornó ronda

de mates chismes bardos

                                            mi amiga

atrapada acorralada

por palabras púas

entre picos de futuros avicultores,

y esta turuleca

en el límite

en el alambre.

 

 


 

5.      Base

 

Creímos que la solución era

alquilar un monoambiente

buscarte el novio, la cafetera, el kingside

conseguir todo eso

y más.

Arrancamos con el siguiente largo

mientras la profe gritaba

por encima del metro 40

que el movimiento es despojo,

estirar

y empujar con el brazo, así

como jarra que vierte.

 

Empujar

hasta llegar

girar en tu eje

y olvidarte

del alquiler, del seguro, del descanso

ponerte de nuevo en empuje

y devolver

todas aquellas cosas

que creíste haber logrado.

 


 

6.      Hay un vaso de plástico con tu nombre

 

En el cordón cuneta

vacío de su uso temporal

lleno de posibilidades en residuo

hay un vaso plástico,

y un nombre

acordonado a fibra

firmado sobre él.

 

Comienza el alumbrado a parpadear

sensible a tu reclamo

en esta hora,

en el lapso que duró descorrer las sillas

retener la propina

arrojar el instante a otro momento.

 

De a poco, las cosas ganan brillo

como tu ausencia.

Se descorre el sentido al girar

esas letras que se asoman

acordonadas a fibra,

ese vaso de plástico

con tu nombre descorrido en él.

 

 

 

7.       

Hace tiempo sabes

que las cosas caen

por su propio peso.

No ves la fuerza,

sí a la forzada

a estar lista

para su descenso.

 

Hace tiempo

que las cosas caen de maduro,

pero sientes el peso.

 

Otra vez, otra lógica

que ordena los frutos

hacia el suelo

como las naranjas.

Ellas se desprenden

pasean por la cuadra

maduran contra

las ruedas

los autos

las bicis…

Sopesan

una posibilidad

de buscar abrirse

hasta el centro.

 

 

 

 

 

8.       Descarga

 

Cuando un fresco cala tus huesos

y la humedad anuncia la hora,

arroja por la borda.

Cuando la siesta se trunca

el ventilador mueve lo estanco

y cosquillea el instinto,

evacúa.

 

Descalzos pies

bautizan baldosas

revelan

en la tormenta, un resguardo

en la vereda, a la abuela

con un barquito

y entre sus manos

una revelación.

 

Cuando la vertiente va cuesta abajo

y las canaletas rebalsan

cuando aún hay arrastre

y encallan las dudas

lanza a la bocacalle

expulsa

echa.


Tami  Mikus

 

               

                        Gracias  Tami  Mikus  por  sumar  tus  poemas  a  pieldemundo.blogspot.com y felicidades por  su  minuciosa  labor  como  investigadora  doctoral.

                                              Alejandra  Díaz


     

viernes, 12 de julio de 2024

LITERATURA ARGENTINA : GABRIELA PALAZZO - TUCUMÁN

 Gabriela  Palazzo : 

                                       Nacida  en  Tucumán,  el  16  de diciembre  de  1974.  Es Doctora  y Profesora  en Letras 

 por  la  Facultad  de  Filosofía  y Letras (  Universidad  Nacional  de  Tucumán9, donde  se  desempeña  como 

Profesora  de " Introducción  a  los  Estudios  Literarios" y " Análisis  del Discurso ". También  es  Investigadora Adjunta  del Conicet.  

     Además  de  excelente  madre  de  familia  y  escritora  publicó  los  libros : " La juventud  en el discurso: representaciones sociales, prensa y chat  ( 2010) y "  Caja  de  herramientas : Claves  para  el  estudio  de  juventudes  y  discursos ( 2021, comp)

  Ha  participado  en  las  siguientes  antologías  de  microrrelatos  " VII  Premio  de  microrelatos  : Manuel  Jota  Peláez  ( 2019 ), Voces en cuarentena " ( 2020 ) ; " Microteca 2 ( 2021 )  y  " En las tierras de David " ( 2022).

   Publicó  además  textos  breves  en  la  Revista Literaria " La Papa".

       " Trazos  en  el   muro"  es  su  primer  libro  de  ficción.


                                           

Gabriela Palazzo



        Nuestra  autora,  nos  comparte  textos  editados  e inéditos de su autoría. :


Es

" Trazos  en  el muro " Edic. La Papa



Es                  Textos  de  Gabriela Palazzo:



Equilibrista

 

Un cajón de gaseosas desteñido sostiene a un tacho de plástico que, en mejores épocas, fue blanco.

Encima,

un pedazo de madera y después,

el chico, equilibrista

o navegante

balanceándose con firmeza.

Los bolos ejecutan en el aire la danza mil veces ensayada. La calle es la vida al pulso de un semáforo.

 El destino es un malabar en los pliegues de sus manos.

                                                                                              (De Trazos en el muro, 2022, ed. La Papa)

Navegar por lo imposible

 

Entonces, cuando ya el límite

del espacio

y de los caminos

o de los mares

o de la muerte

nos separa

de los brazos, de los ojos que extrañamos,

vienen los sueños

 a prestarnos unos remos y un bote

para navegar por lo imposible.

                                                                              (De Trazos en el muro, 2022, ed. La Papa)

 

 

 

 

Mercancías de cartón

     Ellas entraron al salón con suavidad, sin intentar interrumpir las preguntas y las respuestas. Dejaron sus mercancías de cartón en cada mano, pasando con sus pelos despeinados. Sin saberlo, cambiaron el paisaje de la clase dejando en el absurdo la discusión sobre si el narrador era omnisciente o no. Sobre todo cuando aparecieron esos pasitos chiquitos, curtidos, alegres de inocencia, la cabecita pinchuda, hermosa, el abrazo inmenso a la obligada madurez de los nueve o diez años de ella, los besos besos besos en su frente, y salir a buscar otra aula y la caridad ajena.

                                               (De Trazos en el muro, 2022, ed. La Papa)


 

Bar

Se sentó, llamó al mozo, pidió una lágrima.

Llegó el pedido, tomó el pocillo y en un sorbo,

bebió las dos.

                                                               (De Trazos en el muro, 2022, ed. La Papa)

 

Nada

Quiere escribir pero no puede. Está ahí la hoja, ansiosa, dispuesta y esperando. Se resigna, inerte e inútil, a la contemplación de sus palabras que desaparecen, ahogadas en el abismo de ese silencio blanco.

                                                               (De Trazos en el muro, 2022, ed. La Papa)

 

Frío

El teléfono sonó cerca de la madrugada. ¿Estás bien?, le preguntó, preocupada y adormecida. Ella dijo: no, hija, siento mucho frío.

Por la mañana, la llamaron del cementerio para informar que, con las lluvias de la noche, el agua helada se había filtrado en la tumba de su madre. Debían hacer refacciones.

                                                                                                                             (Inédito)

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Irreversible

Se sintió caer o volar, sin sospechar su destino irreversible. Las otras, alisadas como un espejo, mudas y aterradas o fascinadas, esperaron la conmoción. Entonces, el vaso rebalsó.

                                                                                                                             (Inédito)

                                                                                                          


Gracias  querida Gabriela Palazzo  por  sumar  tu  literatura  a pieldemundo.blogspot.com  


Alejandra Díaz

jueves, 14 de marzo de 2024

ESCRITORAS ARGENTINAS EN EL MES DE LA MUJER: ADRIANA LUCERO- TUCUMÁN

 

                       Adriana Guadalupe Lucero 

                                                                        , Licenciada en Letras, Profesora de Música y de Italiano  Magister en Tecnologías de la Comunicación, investigadora y escritora, nació en San Miguel de Tucumán, el 17 de enero de 1983.

Entre sus publicaciones se destacan: “El Guardián” (2011), a través del Plan Nacional de Lectura; “Un preludio” (2011), en la antología de relatos Acaso la Vida, de la  Editorial Dunken, los libros de cuentos Extraña Presencia (2013), Entre Sombras y sueños (2015), Vuelta al deseo en cuarenta mundos (2017), antología narrativa  autogestionada De esto no se habla (2019) y trabajos de investigación publicados en  Libros y Actas de Congresos, Simposios y Jornadas.

Actualmente se desempeña como docente de italiano en la Facultad de Filosofía y

Letras de la UNT, en el ISMUNT y es personal adscripto en la Dirección Artística de

Letras del Ente Cultural de Tucumán


                                           

Adriana Lucero

 

            POEMAS  de Adriana Lucero 


 

Se me ha dormido el cuerpo

Se me ha dormido el cuerpo

a sacudones lo despierto

lo intento

le doy palmadas

lo llamo

le grito

le lloro

le doy calor

pruebo también con el frío

pruebo con agua

con fuego

lo lastimo

me enojo con él

luego le hablo con ternura

quiero que reaccione

sigue dormido

nada lo despierta

Conjuro la oscuridad

para pedir que se mueva

y vuelva a ser quien era

Pruebo bañarlo en sal

elevando una plegaria

a mitad de la tarde

 

Es inútil

se me ha dormido el cuerpo.

Se me ha dormido profunda

e irremediablemente

Ya no hay alba para él

Todo es noche, quietud

Todo es solo silencio.

 

Gravidez

 

He parido atardeceres

Ocasos de silencios

Madrugadas de lágrimas

He dado luz

a embriones de deseos

Fetos de sueños

He pujado

cuando el pasado

quiso salir del útero

He parido como la tierra

como los ciclos

como el tiempo

intentando contraer mis caderas

para que nada salga

 

y todo quede entre mis piernas

en la estrechez de una duda

Soy

en cada parto repetido

la madre primeriza

de todos mis miedos

 

Nudismo

 

Tengo desnudos los huesos

He mudado de piel

Y por ahora

La osamenta me ha quedado expuesta

Exhibida impúdicamente

A merced del viento y del polvo

No sé cuándo crecerá

El tejido nuevo

Que me abrigue el esqueleto

Y me trasvista los miedos

No quiero que alguien vea

Los profundos surcos

Calados en mis huesos.

Y los arañazos del pasado

que quieren ser notados

 

a pesar de mi empeño.

No he encontrado aún

el abrigo momentáneo

pasajero, perenne,

que mis huesos

Andan buscando

Desde que el frío

Me ha congelado

gota

a

gota

hilos

de

sangre

 

Sendero

He juntado un poco de tierra

En mi interior más profundo

Para hacerme un camino hacia la muerte.

He formado una pila fresca

Con raíces, piedras y sangre seca.

He señado el sendero

Con los derroteros de mi memoria

Para indicarle a la muerte

 

De dónde vengo

Y a dónde quiero ir

Puse carteles para marcar los desvíos

Puse migajas de pan

Para alertar a los distraídos.

Me he rodeado en mi centro

Estuve en mi propia periferia

He salido y entrado

Una y mil veces

Para que ella

Me espere sin prisa

Lejos de la foresta oscura

Sabiendo que no me perderé

Hasta llegar a sus brazos

Cuando en mi otoño

Caiga

Finalmente

La última hoja

 

Rumor

Mi silencio es ruidoso

Está poblado por

El sonido de las sombras

Cuando caminan o se arrastran

 

Para llegar a mi cuerpo.

Mi silencio es una explosión

De palabras no dichas

Y quejidos contenidos.

Un silencio hecho de pájaros

Y animales salvajes.

He cruzado la orilla para gritar

Bien desde adentro

En la más despojado,

Ahí donde puede hacer eco

Mi desgarro.

Nadie me ha escuchado;

Sigo guardando este silencio tumultuoso

Oculto entre voces que poco dicen

Por si acaso

Alguna vez

Necesite de su presencia

(Ausencia)

Para acallar los demonios

Que habitan

Gimen

Aullan

Entre los intersticios

Aún calientes

 

De mi última palabra.

 

Conjurar

 

La palabra que preciso

Para conjurar la oscuridad

El aliento que convoque

La noche más espesa.

Entre susurros

Entre espasmos

Entre lágrimas disecadas

Por el tiempo sin tormenta.

La palabra que busco

En los relieves de mi historia

Ahí, donde un silencio sordo

Ha llenado el espacio

Y colmado la esperanza

De una época sin tregua.

La palabra que imploro

Es aquella que ignoro

Y que araña mi columna

Cuando intento esquivarla .

He tratado de hacer magia

Y desaparecer su nombre

Pero la palabra

 

No ha querido

Soltarme los cabellos

Mientras cabalga, contra el viento,

Por encima de mis miedos.

Conjurando

Por siempre conjurando,

A los fantasmas que viven

Se reproducen y mueren

Entre los surcos abandonados

De mis venas.


   Gracias  querida  autora  y  amiga por  compartir  tus poemas en pieldemundo.blogspot.com  !!


Alejandra Díaz